A toda máquina: el regreso del tren al corazón del sur

A toda máquina: el regreso del tren al corazón del sur

El servicio más rápido de Sudamérica ya conecta Santiago con Chillán

Inaugurado oficialmente el 18 de abril de 2024, el nuevo tren rápido entre Santiago y Chillán representa un salto histórico para el transporte ferroviario chileno. Recorre 397,6 km uniendo Estación Central con Chillán en poco más de 4 horas, y se proyecta reducir ese tiempo a 3 horas y 40 minutos en los próximos meses.

Capaz de alcanzar velocidades de hasta 160 km/h, es el tren de pasajeros más veloz de Sudamérica. Sus coches bimodales, de origen chino (CRRC Sifang), ofrecen 236 asientos, aire acondicionado, WiFi, baños universales, espacios para personas con movilidad reducida y cafetería a bordo.

Actualmente opera con más de 8 frecuencias diarias, y se espera llegar a 12 viajes diarios próximamente. El valor promedio del pasaje ronda los $19.000 pesos, con descuentos para adultos mayores y precios competitivos frente al bus interurbano.


¿Qué ha cambiado con el regreso del tren a gran escala?

La llegada del nuevo tren rápido ha transformado el panorama del transporte interurbano en el centro-sur de Chile. Si en 2019 apenas 230 mil personas viajaban anualmente entre Santiago y Chillán por ferrocarril, hoy las proyecciones superan los 800 mil pasajeros al año, triplicando el alcance del antiguo servicio TerraSur.

Este crecimiento no solo se explica por los tiempos de viaje más competitivos, sino también por la experiencia general: mayor estabilidad, comodidad, conectividad digital y accesibilidad universal.

La Encuesta Nacional de Movilidad (junio 2025) arroja una valoración de 4,3 sobre 5. Usuarios frecuentes destacan el tren como “infinitamente mejor que el bus” y “rápido, fresco y seguro”. Sin embargo, no todo ha sido perfecto: en su primer año, las velocidades efectivas han rondado los 80–90 km/h debido a la vía única y cruces a nivel. También se reportaron retrasos y suspensiones frecuentes en 2024.

EFE ha reconocido estas limitaciones y se ha comprometido a una serie de mejoras estructurales a mediano plazo. Entre las principales están la habilitación progresiva de doble vía en tramos clave, lo que permitirá reducir los cruces a nivel que hoy ralentizan el servicio, y la modernización de estaciones intermedias para mejorar la experiencia de viaje. También se proyecta una renovación del sistema de señalización, más compatible con trenes de alta velocidad, y una optimización de horarios para disminuir las detenciones por tráfico ferroviario. La meta: que el trayecto entre Santiago y Chillán logre finalmente los tiempos estimados de 3 horas y 40 minutos con velocidades más estables.

De la alta velocidad a la historia sobre rieles

Pero este tren no solo apunta al futuro. También nos conecta con nuestro pasado ferroviario, uno clave en el desarrollo territorial y cultural de Chile.

Las estaciones de hoy -San Fernando, Talca, Linares y Estación Central (una obra de la compañía de Eiffel, inaugurada en 1855)- nos remontan al siglo XIX. Están remodeladas, pero no reemplazadas, y guardan la esencia de la ingeniería antigua, creando una experiencia dual: viajar en tren del siglo XXI desde espacios centenarios.

El primer ferrocarril nacional fue el Caldera–Copiapó, inaugurado el 25 de diciembre de 1851, que abrió una era de conectividad monumental. La red estatal se consolidó con la creación de EFE en 1884 y alcanzó su máxima extensión en 1913, expandiéndose desde Arica hasta Puerto Montt.

Y la historia sigue viva. El 4 de julio de 2025 se cerró el histórico Puente Ferroviario sobre el río Bío Bío (en servicio desde 1889) para abrir paso a un nuevo viaducto, mientras se evalúa su futura conservación como posible monumento nacional. Además, el 23 de junio, el Gobierno anunció estudios para un tren directo Santiago–Concepción, reforzando esta vuelta a los rieles en clave regional.

El Ramal Talca–Constitución: el tren que resiste

En medio de la modernización ferroviaria, el Ramal Talca–Constitución permanece como el último ramal activo de pasajeros en Chile. Recorre 88 km a lo largo del río Maule, conectando zonas rurales donde el tren sigue siendo el único medio de transporte público regular.

Este ramal no es solo una reliquia funcional: es Monumento Histórico Nacional desde 2007, y ha sido incluido por el World Monuments Fund entre los patrimonios ferroviarios más valiosos del mundo. A bordo viajan vecinos, escolares, comerciantes, artesanos y turistas que descubren paisajes rurales y estaciones detenidas en el tiempo.

“El Talca–Constitución tiene una gran ventaja: pasa por zonas pobladas que no tienen buen servicio de buses. Puede demorarse menos que ellos, con mucho más confort.”

señala Pedro Pablo Errázuriz, ex presidente de EFE. 

“Es un recorrido lindísimo, turístico, pero también esencial para quienes viven en el área del ramal”

Recientemente, el servicio fue reforzado con trenes brasileños más modernos, lo que permitió mejorar la frecuencia y fiabilidad del recorrido. Sin embargo, el histórico buscarril de los años 60 -que durante décadas fue el alma de esta ruta- no será olvidado: actualmente se trabaja en su preservación como pieza museográfica, reconociendo su valor simbólico y patrimonial. Así, el Ramal Talca–Constitución continúa latiendo entre rieles y memoria, conectando a sus comunidades no solo con la costa del Maule, sino también con su historia.

Mapa Ramal Talca – Constitucion

Un viaje que une memoria y futuro

Mientras Chile proyecta nuevas rutas ferroviarias, como la conexión Santiago–Concepción, el tren se reafirma como una alternativa segura, sustentable y emocionalmente potente. Estaciones antiguas y modernas, tecnologías del presente y memorias del pasado se entrelazan en un mismo recorrido.

Chile vive un momento clave en su red ferroviaria. El tren rápido Santiago–Chillán representa una apuesta por volver a conectar regiones de forma segura, eficiente y sustentable.
Además, ya comenzaron los estudios para habilitar una conexión directa entre Santiago y Concepción, con trenes nocturnos que podrían cambiar nuevamente la forma de viajar entre regiones.

“Lo importante es saber dónde el tren es realmente imbatible. Cuando se combina un buen recorrido, rapidez, cumplimiento y calidad, el tren no solo es viable: es la mejor solución posible.”

reflexiona Pedro Pablo Errázuriz.

La historia del tren en Chile no se detiene, sino que se transforma. Une estaciones patrimoniales con máquinas de última tecnología. Y a cada paso, conecta más que ciudades: conecta memorias, territorios y futuros.