¿Auge asegurado?

¿Auge asegurado?

Al margen del éxito masivo que han tenido las actividades ligadas a la astronomía y al eclipse solar del próximo dos de julio, lo cierto es que la institucionalidad ligada a la ciencia y la astronomía aún está en pañales.

La mayoría del financiamiento de los observatorios a lo largo del país deriva de esfuerzos conjuntos entre estados, principalmente europeos y norteamericanos que destinan los recursos para construir la infraestructura en nuestro país, priorizando los cielos despejados del norte.

Muestra de ello es, por ejemplo que ALMA -el mayor centro astronómico del mundo- es una colaboración entre centros científicos de Estados Unidos, Canadá, Japón, Taiwán y Corea, con un costo de construcción que bordeó los 1.000 millones de euros. 100% займ без отказа на карту

Es por ello que desde el mundo académico y parlamentario abogan por un rol más presente del Estado en el desarrollo de la astronomía, en particular, y de la ciencia y la tecnología en general.

Para el senador y presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología de la Cámara Alta, Guido Girardi (PPD), "el motor" para la economía a futuro será la ciencia, innovación y el crecimiento, "y en eso Chile se está quedando en el pasado y no está entendiendo las señales",calificando de "conservador" al mundo privado en su inversión en esta área.

 

"A diferencia de lo que ocurre en todas partes del mundo, donde la empresa aporta dos tercios de lo que los países desarrollados gastan en tecnología, ciencia e innovación, en Chile lamentablemente la empresa aporta solo un tercio", asegura.
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María Teresa Ruiz toma como ejemplo a países como Holanda, Estados Unidos, Reino Unido y Canadá, quienes “sin tener cielos maravillosos”, tienen una inversión importante en astronomía.

“En ninguna parte del mundo que yo sepa la astronomía es financiada por el sector privado. El Estado en Chile no, sino que hay grandes donadores multimillonarios de fondos en áreas que a ellos les parecen interesantes. Esa es la forma que el sector privado se involucra”, asegura.

Un hito relevante en el impulso del Estado en esta materia se dio el 31 de mayo del año pasado, cuando el Congreso aprobó la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. Por primera vez el sector público tendrá un organismo con rango ministerial encargado de dirigir la política científica del país de manera centralizada, aglutinando esfuerzos que hasta entonces estaban dispersos entre las carteras de Educación y Economía.

En ninguna parte del mundo que yo sepa la astronomía es financiada por el sector privado. El Estado en Chile no, sino que hay grandes donadores multimillonarios de fondos en áreas que a ellos les parecen interesantes.

María Teresa Ruiz

Imagen: Prensa Presidencia

La nueva institucionalidad debutó el 17 de diciembre pasado, con la designación de los biólogos Andrés Couve y Carolina Torrealba como ministro y subsecretaria del ramo, respectivamente. Ambos fueron directores ejecutivos de la Iniciativa Científica Milenio, dependiente del Ministerio de Economía y, hasta entonces, la encargada de coordinar y dirigir el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Ministro Couve sobre los próximos desafíos para la astronomía en el país

Sin embargo, aquello no ha evitado que la nueva institucionalidad comience a mover sus piezas. En su cuenta pública el 30 de mayo, Couve anunció que la División de Innovación del Ministerio de Economía pasará a depender a partir del próximo año del Minciencia. Esta decisión no es baladí, ya que dicha repartición gestiona los Fondos de Innovación para la Competitividad (FIC), con presupuesto de $ 132 mil millones.

Esto se suma al traspaso de la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) desde el Mineduc a la nueva cartera, transformándose en la Agencia Nacional de Investigación. Los fondos para el funcionamiento de Conicyt superan los $ 348.000 millones.

En su exposición, el secretario de Estado adelantó que la nueva cartera estará completamente operativa en enero del próximo año.

Video: Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Gobierno de Chile

¿A quién le importa la astronomía?

¿A quién le importa la astronomía?

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Astronomía popular

Astronomía popular

Astrónomos que se han transformado en rostros de televisión, una nueva infraestructura que tiene a Chile a la vanguardia global en observación de los cielos y una institucionalidad en crecimiento, son algunos de los hechos que demuestran que Chile vive la época dorada de esta ciencia.

En Chile, el 2 de julio a las cuatro de la tarde ocurrirá uno de los eventos astronómicos más esperados por la comunidad científica de nuestro país y el mundo: el eclipse total de sol. Ese día muchos chilenos y extranjeros paralizarán sus actividades por 2 horas y 25 minutos para detenerse, mirar el cielo y asombrarse al ver cómo la luna cubrirá completamente el sol en El Valle del Elqui y la zona sur de la región de Atacama, y parcialmente el resto del país. беспроцентный онлайн займ

Lo cierto es que este acontecimiento ha generado gran expectación en los chilenos, la prensa nacional y extranjera y en las autoridades. Tanto así, que el pasado 8 de mayo el Presidente Sebastián Piñera lanzó en La Moneda la Temporada de Eclipses, que terminará con el segundo que se registrará el 14 de diciembre del 2020, en la región de La Araucanía.

La astronomía se ha vuelto un fenómeno en nuestro país y el eclipse es una de las tantas noticias que ha captado la atención de una población cada vez más ávida de comprender los fenómenos astronómicos. Prueba de ello, es la gran convocatoria que tienen los cursos que ofrecen los departamentos de astronomía de la Universidad de Chile y de Concepción, El Planetario Usach, el Museo Interactivo Mirador (MIM) y el Núcleo de Astronomía de la Universidad Diego Portales, instituciones que progresivamente han aumentado el número de talleres y también de inscritos en ellos. Un ejemplo de esto es que el número de personas inscritas en cursos de astronomía de la Universidad de Chile creció de 85 el 2012 a 1.322 el 2018.

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Una ciencia que puede impulsar el desarrollo de Chile y que bien lo explica María Teresa Ruiz, directora del Centro de Excelencia en Astrofísica y Tecnologías Afines (Cata), la mayor institución nacional dedicada a la investigación astronómica. “La astronomía tiene muchos puntos de contacto con la sociedad y realmente puede ser un motor importante para generar desarrollo en un territorio como el nuestro. Tiene contactos con la cultura, la música, el arte, con la literatura y con la educación, temas fundamentales para un país en desarrollo. Los niños se fascinan con ella y se interesan por la ciencia y otros temas del universo".

La instalación de grandes observatorios internacionales -desde fines de los 50-, los descubrimientos astronómicos realizados por José Maza, Mario Hamuy, María Teresa Ruiz y James Jenkins -reconocidos en el mundo-, y una mayor divulgación científica han sido los factores que han ayudado al interés por esta ciencia.

“Es difícil ponerle una fecha de inicio a esta popularidad pero creo que han habido hitos muy grandes que han ayudado a esto. Desde el principio del 2000 con la llegada del VLT (Very Large Telescope) el interés comenzó a aumentar de una forma más explosiva y eso permitió que se crearán nuevas carreras de astronomía, mayor difusión en Chile, y todo sumado a Alma, es que estamos viviendo una época de esplendor", explica Ezequiel Treister, académico del Instituto de Astrofísica de la UC e Investigador del Centro de Astrofísica Cata.

"Es difícil ponerle una fecha de inicio a esta popularidad pero creo que han habido hitos muy grandes que han ayudado a esto"

Ezequiel Treister

Académico del Instituto de Astrofísica de la Universidad Católica e Investigador del Centro de Astrofísica Cata.

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David Azócar ha trabajado en la gestión y monitoreo de las noticias astronómicas hace más de nueve años y ha evidenciado el interés de esta ciencia en la prensa y los chilenos. Como manager del profesor José Maza el periodista señala que “desde el año 2010 estamos trabajando por divulgar masivamente la astronomía, aprovechando las condiciones naturales de nuestro país que es el principal lugar del mundo para el desarrollo de ella. La estrategia ha consistido en generar divulgación científica asequible, en primer lugar para los medios de comunicación masivos, redactada, pensada y diseñada para ellos; y en segundo lugar, la enseñanza a través de astrónomos chilenos, que con un lenguaje simple han acercado esta ciencia a todos”. 

José Maza (astrónomo) y David Azócar (periodista)
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Emigrar para sobrevivir

Maikol Locurto sobrelleva una diabetes tipo 1 que le quitó mucho: tuvo que abandonar a gran parte de su familia y a sus amigos para venir a un país desconocido a tratar su enfermedad. Este relato es sobre una persona originaria de Venezuela, que como muchos, tuvo que irse de su país por la escasez de medicamentos.

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Son las tres de la tarde en avenida Matta casi en la equina con Santa Rosa, hay poca gente aunque está lleno de ruidos de autos, micros y se escucha una música caribeña que inunda la cuadra. Hay una cocinería de comida dominicana donde abundan los motivos alusivos a Bob Esponja y una peluquería venezolana. Además de Maikol Locurto, un joven ciego que está sentado en la vereda, esta permanece completamente desolada.

Maikol tiene 30 años y desde joven lo aqueja una diabetes tipo 1 que lo obligó a cambiar muchos hábitos de su vida para poder permanecer estable. Hace un par de meses se instaló en Santiago junto a su tío -el dueño de la peluquería- su vida en Venezuela se volvió insostenible porque allá se terminó la insulina que requiere para sobrevivir.

-¿Si la situación política y económica fuera diferente te habrías ido de tu país?

-Jamas tuve pensado irme de de Venezuela, nunca lo contemplé. Hoy mi salud me obligó a irme, esa es la causa. 

Actualmente la cantidad de venezolanos que vive en Chile cambió de forma abismal:

Aunque la gran mayoría de venezolanos se fue por razones políticas, económicas o de seguridad, hay un grupo importante que tuvo que irse puntualmente porque están obligados a consumir fármacos que dejaron de estar al alcance:

La coordinadora de la Fundación de Diabetes Juvenil, Javiera Sánchez, confirma esto en relación a la insulina y afirma que desde el año pasado la cantidad de diabéticos venezolanos que reciben aumentó intesamente.

A primera vista, Maikol parece un hombre sano. Si no fuera porque lleva un bastón delgado y lentes oscuros, nadie pensaría que sólo puede ver pequeñas luces. Recuerda que tenía 4 años cuando le detectaron su diabetes que luego lo dejó ciego.

¿Cómo fue crecer con tu enfermedad?

Hace 6 años Maikol se quedó sin poder ver. Antes de eso él tenía una vida casi completamente común para un joven de su edad. Estaba terminando su carrera de Ingeniería en Sistemas en Venezuela, era ayudante de cátedra en un curso de matemáticas, iba a fiestas, vivía con su novia y tenía planes de casarse.

– ¿Y cómo fue cuando comenzaste a perder la vista?

Tras este hecho, la vida de Maikol tuvo que reacondicionarse. Volvió a la casa de sus padres, comenzó un nuevo tratamiento y empezó a trabajar en una lavandería que tenía su familia. Sin embargo, alrededor de 2015 la situación volvió a cambiar, aunque este vez de forma crítica. La crisis en Venezuela se agudizó y, de pronto, la medicina vital para los diabéticos tipo 1 ya no se conseguía en ninguna parte.

Según la doctora de la Unidad de Diabetología del Hospital San Borja Arriarán, Carolina Pérez, los diabéticos deben inyectarse todos los días una insulina basal y luego cada vez que coman alimentos. Si los diabéticos tipo 1 no se colocan insulina en 48 horas, el cuerpo empieza a padecer una crisis que puede provocar rápidamente la muerte.

Con una situación insostenible en Venezuela, a Maikol se le ofreció la oportunidad de venirse a Chile y no lo dudó ni un momento: emprendió un viaje por tierra con el ínfimo remanente de insulina que le quedaba.

Actualmente, Maikol se atiende en el Hospital San Borja Arriarán, que es el centro asistencial donde se tratan los habitantes de Santiago Centro: la comuna con mayor cantidad de venezolanos en Chile.

La doctora Pérez nos cuenta como fue adaptarse al arribo de los nuevos diabéticos tipo 1 en el Hospital San Borja:

Javiera Sánchez revela que muchos venezolanos llegan con sus insulinas vencidas, o de frentón, sin medicamentos. Por esta razón, la Fundación Diabéticos de Chile se encarga de repartirle dosis a estas personas e ingresarlas al sistema nacional de salud pública. -Hay diabéticos de acá que les regalan la insulina sobrante a los inmigrantes- dice.

Y la vida sigue

Maikol ya es paciente regular del Hospital San Borja. Cada 2 semanas tiene control y está ansioso por normalizar su residencia en nuestro país y obtener un rut, nos dice que esto le abriría muchas puertas: podría trabajar en alguna empresa con un cupo para discapacitados que posibilita la Ley de Inclusión Laboral. Maikol quiere integrase completamente a nuestro país ayudar económicamente a su tío y dejar de vender frutos secos en la entrada de su peluquería.

Señales de inclusión: La propuesta de la Escuela para sordos Dr. Jorge Otte Gabler

La escuela para sordos Dr. Jorge Otte Gabler se ha convertido en un ejemplo de inclusión y a través del proyecto Intercultural Bilingüe, entrega a niños y jóvenes de la Región Metropolitana una educación integral y necesaria para integrar a las personas sordas en la sociedad.

Por: Irene Cereceda, Mariana Fuentes, José Joaquín Durán y Claudia Hervias. 

A fines de 2018, ocho alumnos de cuarto medio de la escuela para sordos Dr. Jorge Otte Gabler –dependiente del Instituto de la Sordera– recibieron la licencia de enseñanza media. Esto marcó un hito para el establecimiento, porque se trató de la primera generación de estudiantes que egresaba de cuarto medio en sus 20 años de existencia.

Un logro que, según la directora del establecimiento, Verónica de La Paz, les tomó aproximadamente diez años conseguir (el Ministerio de Educación debe reconocer la enseñanza hasta cuarto medio de cada establecimiento) y que permite un mayor avance en la integración de las personas sordas para “que puedan acceder a una educación de calidad completa, al igual que cualquier otro joven o niño de este país”, recalca de La Paz.

La educación que reciben los estudiantes de la escuela se basa en un modelo único en Chile y que – según de La Paz- también ha llamado la atención en otros países latinoamericanos: se trata de una enseñanza intercultural, dictada a través del “Proyecto Educativo Intercultural Bilingüe para educar a niños sordos”. Esta iniciativa la impulsa el Instituto de la Sordera, a través de la escuela Jorge Otte Gabler y con el apoyo de la  Red de Escuelas Líderes.

 

Según los datos entregados por el Servicio Nacional de Discapacidad (Senadis), basados en el Segundo Estudio Nacional de la Discapacidad (ENDISC II), en Chile, hay 178.021 personas con sordera. De este total, un 10,7% (19.045) no tiene una educación formal. Tan solo un 4,8% (8.627) completó la educación superior y, la mayoría, es decir, el 26,7% (47.578) alcanzó el nivel de estudios básico incompleto.

A esto se le suma la baja participación laboral, ya que dentro de las personas con sordera que están capacitadas para trabajar (176.537), un 65% (114.668) está inactivo.

Desde allí surge el proyecto intercultural bilingüe de la escuela Jorge Otte Gabler, como una manera de lograr que los niños sordos puedan acceder a mayores niveles educativos, un trabajo en futuro y mayor integración. “Los estudiantes que egresaron de cuarto medio el año pasado ahora están estudiando en institutos, como el DUOC o el AIEP e incluso tenemos un alumno que está estudiando en la Universidad Católica”, explica Verónica de La Paz.

 

El proyecto educativo intercultural

El Instituto de la Sordera es el sostenedor de la escuela Jorge Otte Gabler, y su misión es educar a niños sordos y lograr la integración de estos a través del diagnóstico y atención temprana de la discapacidad auditiva – gracias al trabajo del Centro de Diagnóstico Auditivo-. Además, del apoyo en la investigación, a través de la labor del Centro de Recursos e Investigación “Mundo Sordo”.

Entre 2003 y 2006, la escuela –bajo el alero del Instituto- comenzó a trabajar en el proyecto intercultural que – según Verónica de La Paz, es una iniciativa que quiere entregar una educación a los estudiantes desde la mirada de la integración cultural y no desde la discapacidad.

De esta manera, se integra la cultura de los estudiantes sordos, junto con la de los oyentes, pero teniendo siempre en cuenta que ninguna debe primar sobre la otra. Es por esto que se les enseña español como segundo idioma, porque en la cultura de ellos, la lengua de señas es el primer idioma.

Así, el “Proyecto Educativo Intercultural Bilingüe” tiene por objetivo reconocer la interculturalidad entre personas sordas y oyentes, promoviendo la cultura sorda y además valorándola para que los niños puedan insertarse de manera correcta a la sociedad, una vez completado sus estudios.

Si bien la escuela se enfoca en la educación de niños sordos con contextos vulnerables, también recibe a estudiantes sordos de todas las comunas de la Región Metropolitana. Los niños y jóvenes cursan las mismas asignaturas que se dictan en los colegios para oyentes, además de español como segundo idioma.

En el establecimiento imparten clases profesores sordos y oyentes. Estos últimos trabajan con intérpretes hasta que puedan aprender la lengua de señas. La manera en la que enseñan se enfoca en lo visual, ya que los estudiantes  están insertos en una cultura más visual que las personas oyentes.

Macarena Varas, es profesora de química, es oyente y trabaja en la escuela Jorge Otte Gabler. Varas asegura que el modelo está bastante organizado y que los estudiantes ya conocen los roles de cada profesor. Afirma que aprenden bastante rápido y reconoce lo necesario que es para ella aprender lengua de señas.

El proyecto también impulsa que los estudiantes se relacionen e intercambien experiencias de manera activa con organizaciones de la comunidad, compuestas por personas sordas, y con la presencia de adultos sordos en el mismo establecimiento.

 

Red de Escuelas Líderes

Con el proyecto ideado y ejecutado, en 2010, la escuela postuló a la Red de Escuelas Líderes y fue seleccionada para formar parte de los 110 colegios dentro del país que conforman la red por haber destacado y resuelto los propios desafíos con propuestas pedagógicas innovadoras.

La iniciativa de la Red de Escuelas Líderes es impulsada por Minera Escondida, Arauco, Fundación Educacional Oportunidad, El Mercurio y Fundación Chile y tiene por objetivo que las escuelas que integran la red se apoyen de manera colaborativa. Esto con la idea de que las innovaciones pedagógicas que realizan sean difundidas y compartidas.

El jefe de proyectos de Fundación Chile, Pablo Casanova, explica que la red quiere visibilizar aquellos colegios capaces de innovar en contextos de vulnerabilidad. Además, deben pasar por una completa evaluación antes de ser seleccionados. “Este año postularon aproximadamente 100 escuelas y cuatro fueron seleccionadas”, aclara Casanova. 

Para Casanova, lo interesante de la escuela Jorge Otte Gabler es que es un modelo único en Chile. “Es un colegio ya de inclusión y hemos querido mantenerlos en la red porque aportan una visión completa y complementaria de cuáles son los desafíos de integración en distintos niveles”, afirma Casanova.

La Red de Escuelas Líderes impulsa las redes de comunicación entre los colegios y los apoya con todas las herramientas necesarias para que cada establecimiento se relacione con los que componen la red para compartir experiencias.  Así, representantes de cada colegio se reúnen periódicamente en seminarios, concursos, encuentros nacionales y macrozonales, organizados por la Red de Escuelas Líderes. Además, El Mercurio publica artículos con las iniciativas para que también sean visibles para toda la comunidad.

 

Los desafíos

 

Si bien este proyecto es un ejemplo para la integración de las personas con diversas discapacidades, la realidad en el país es otra. En las regiones del norte no existen escuelas especiales para niños sordos, por lo que deben recibir educación en escuelas regulares donde la mayoría de los profesores y estudiantes no hablan la lengua de señas.

“En una oportunidad, hicimos redes con colegios para estudiantes sordos en otros lados del país, pero esas escuelas ya no existen porque no hay recursos para mantenerlas”, cuenta Verónica de la Paz.

El 55% de la población sorda de Chile no ha recibido estudios o ha cursado solo la educación básica y tan solo el 35% de quienes están en condiciones de trabajar, lo hacen . Además, el Estado no cuenta con datos oficiales de personas sordas en el sistema escolar, por lo que no es posible realizar un catastro que mida el nivel o acceso a la educación que están teniendo los niños y jóvenes sordos en Chile.