El espejismo de Kast en seguridad ciudadana: Cuando las cifras no bastan

El espejismo de Kast en seguridad ciudadana: Cuando las cifras no bastan

Imagen generada con Inteligencia Artificial.

La principal promesa de campaña del presidente José Antonio Kast, mejorar la seguridad ciudadana, sigue en la retina de la ciudadanía. Pese a los anuncios y acciones del Gobierno, incluso a la caída de algunos delitos, la sensación de temor de las personas no cede.

Mayo 2026. Un vecino de San Miguel es testigo de cómo siete delincuentes entraron a la casa del expresidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica.

Tras el episodio, en el cual uno de los encapuchados apuntó directamente a la cabeza de Aristoca con una subametralladora, generando intercambio de disparos, la exautoridad detalló la violencia del ataque.

Fuente: Iván Aróstica en las afueras de su casa.

EL ÍMPETU DEL GOBIERNO

“Los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar, y los vamos a condenar”, prometió Kast en diciembre, durante su campaña.

A fines de marzo, a pocos días de asumir, instruyó un primer operativo masivo que detuvo a casi 3 mil prófugos de la justicia, ejercicio que repitió varias veces en sus primeros 100 días, tiempo en el cual incluso reemplazó a su ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, por uno de sus hombres de mayor confianza: Martín Arrau.

La seguridad fue el tema protagonista de la primera Cuenta Pública el pasado 1 de junio, donde reconoció que era una preocupación ciudadana y anunció intervención de barrios, control de incivilidades y apoyo a las policías.

“Hablemos de temas que le quitan el sueño a millones de chilenos. Comienzo por algo que le inquieta, le preocupa, le genera ansiedad y angustia a muchos chilenos: la seguridad. Y es algo compartido entre todos”, admitió Kast en el Congreso Pleno. 

Y aunque las cifras de homicidios y delitos violentos ocurridos entre enero y mayo de este año bajaron en comparación con igual período del año pasado, la sensación de temor de la ciudadanía no cede.

Incluso el golpe a los bolsillos de las familias producto del alza de combustibles y el aumento del desempleo, no lograron desactivar la idea de que el principal problema del país es la falta de seguridad, lo que se ve reflejado sostenidamente en encuestas de opinión pública.

Regresar a casa de noche y caminar solo por el barrio son, según la encuesta Critera de julio 2026, los escenarios que provocan más temor en la ciudadanía.

Y, según la consultora española GECA, la crónica policial domina los noticieros centrales en Chile. Nadie se salva…. ni siquiera el ministro Arrau, a quien a días de asumir como ministro de Seguridad, le robaron en su predio agrícola en Ñuble.

Fuente: Ministerio de Seguridad Pública.

Martín Arrau, ministro de Seguridad Pública de Chile. Créditos: Ministerio de Seguridad Pública

Son miles los chilenos que, a diario, son víctimas de la delincuencia, profundizando más allá de los números la sensación de vulnerabilidad y temor, provocando incluso cambios de conducta.

Relato de Matías Swart, víctima de asalto. Créditos: Joaquín Hernández.

LA URGENCIA POR REDUCIR EL TEMOR

El desafío no es menor, advierten expertos. Más aún cuando cambian los fenómenos criminales, porque ello requiere implementar nuevas políticas públicas.

El sicariato, los secuestros extorsivos y los turbazos han escalado la violencia extrema, provocando mayor angustia en la gente.

Pía Greene, investigadora del Centro de Estudios de Seguridad y Crimen Organizado USS, sobre la percepción de la ciudadanía por la delincuencia en el país. Créditos: Jessica Henríquez.

El desafío, entonces, trasciende a las planillas de Excel y a los partes policiales. Incluso, a lo que diga el Gobierno.

En este escenario, el diseño del Sistema de Seguridad Pública con metas estratégicas claras a largo plazo, resulta fundamental.

Luis Codero, ex Ministro de Seguridad Pública de Chile, sobre la percepción de la ciudadanía por la delincuencia en el país. Créditos: Jessica Henríquez.

Porque mientras la calle siga respirando desconfianza, y la penumbra del temor dicte las rutinas de los barrios, cualquier victoria estadística seguirá siendo solo eso: un espejismo.