El futuro de los humedales urbanos en Chile: ¿crecimiento económico o protección ambiental?

El futuro de los humedales urbanos en Chile: ¿crecimiento económico o protección ambiental?

Hay transformaciones que sólo el tiempo revela. Ocurren en silencio, lejos de los titulares, de los trending topics y de los virales en redes sociales, hasta que una imagen del pasado nos recuerda que el paisaje ya no es el mismo. El Humedal de Quilicura guarda una de esas historias.

El Estado de Chile ha declarado más de cien humedales urbanos desde 2020, pero buena parte de esas declaraciones hoy están en disputa, desde el Congreso, los privados y el propio Gobierno. Este es uno de esos casos.

Por: Julissa Bravo, Matías Córdova, Paz Díaz, Daniel Moraga

“El Humedal era mi guarida, era nuestro lugar”

Las manos de Elisa Muñoz se mueven rápido mientras trabaja la totora para hacer un posa olla. Dobla y tuerce la planta. Este gesto lo lleva haciendo por más de cuatro décadas, desde que su hermano la llevó por primera vez al Humedal de Quilicura a cortar totora.

Elisa ha vivido sus 58 años en Quilicura. La comuna que ella recuerda de cultivos, caminos extensos y agua limpia, hoy está llena de fábricas, bodegas y más recientemente, los primeros data centers. El humedal que fue su patio de niña enfrenta hoy presiones simultáneas: la sequía, el avance de privados sobre el territorio, demandas en tribunales y un proyecto en el Congreso que busca redefinir cuánto de él queda protegido.

Entrevista con Elisa Muñoz. Quilicura, Chile.
Elaboración: Julissa Bravo

Elisa le dice “guarida”. Antes de seguir su historia, vale la pena preguntarse ¿Qué es, en rigor, un humedal y por qué le importa a una ciudad entera?. 

Un humedal es ante todo, agua. Ese es el elemento que sostiene todo lo demás. “Hay distintas especies asociadas a la vida del humedal”, explican Francisco Llanquín, biólogo ambiental, y Francisco Gómez, ingeniero civil ambiental, de la Fundación Kennedy, una organización chilena que desde 2004 trabaja en la protección de estos ecosistemas realizando trabajos de conservación y educación.

¿Por qué importa tanto? Un humedal urbano es un pulmón verde en medio de la ciudad que aporta a la biodiversidad. En Quilicura conviven ahí coipos, totora, y aves como el pájaro siete colores —el mismo que inspiró a Fiu, la mascota de los Juegos Panamericanos Santiago 2023—. También regula la temperatura y actúa como una esponja natural. Absorbe el agua de las lluvias y evita inundaciones, según explican desde la Fundación Kennedy.

La protección de estos ecosistemas no es una idea nueva ni de un sólo sector político. Chile firmó la Convención Ramsar, el tratado internacional que reconoce los humedales en 1971, bajo el gobierno de Salvador Allende, y la ratificó diez años después, en dictadura.

Eso, en el papel. En el terreno, el Humedal de Quilicura se transformó año tras año y las imágenes lo muestran mejor que cualquier cifra.

Comparación del humedal de Quilicura entre 2003 y 2025, que evidencia cambios en el entorno urbano.
Fuente: Elaboración de Julissa Bravo con imágenes de Google Earth.

En dos décadas, el paisaje cambió en 180 grados. De una zona que podía confundirse con un bosque del sur de Chile a una que hoy parece sacada del norte grande. No hay un sólo responsable de ese cambio, hay varios procesos ocurriendo al mismo tiempo.

La primera es el clima. El estero Las Cruces depende de las lluvias de invierno, y la zona central acumula más de una década de sequía. Chile vivió hace poco uno de los temporales más intensos en décadas, pero un episodio extremo no compensa años de déficit hídrico.

La segunda amenaza es menos visible. Las inundaciones de 2023 y 2024 arrastraron la basura acumulada en la cuenca y, según la Fundación Kennedy, la población de coipos prácticamente desapareció por un tiempo. Recién ahora comienza a recuperarse.

La tercera es el crecimiento urbano e industrial. Para Elisa, las nuevas construcciones desviaron aguas que antes llegaban sin obstáculos. Francisco Llanquín, de la Fundación Kennedy, matiza: “No es el humedal versus el desarrollo. Es cómo se compatibiliza.”

¿Por qué un humedal termina en tribunales?

“Humedales urbanos en Chile: entre la protección legal y la presión inmobiliaria” Línea de tiempo interactiva. Fuentes usadas aquí.
Elaboración: Daniel Moraga

Desde la Municipalidad reconocen que el humedal de Quilicura vive bajo una presión constante. Los privados, dueños de los terrenos, quieren sacarle provecho económico. La amenaza principal no es que alguien construya, es que los propietarios se nieguen a reconocer el terreno como humedal.

“¿Perdieron el terreno los privados?”, se le pregunta a Felipe González, director de gestión ambiental de la comuna. “No lo perdieron, pero ganaron un valor de conservación”, dice. Mientras el litigio siga abierto, nadie puede hacer nada con ese suelo. “El que se ve perjudicado es el humedal”, continúa el funcionario.

Rodrigo Vallejos tenía dieciséis años cuando caminó por el humedal por primera vez, a tomar una muestra de agua para un electivo de biología. “Hay que conocer para proteger”, dice hoy, después de más de siete años en Resistencia Socioambiental de Quilicura y parte de la Red de Humedales.

Rodrigo Vallejos en el Humedal de Quilicura

Rodrigo Vallejos en el Humedal de Quilicura, sector San Luis Norte
Imagen: Julissa Bravo

Esa presión ciudadana ayudó a que el humedal se declarara en 468,4 hectáreas, un proceso que lleva cinco años sin lograr sostenerse. Declarado en 2021, reclamado por tres empresas y un grupo de propietarios, retrotraído, vuelto a declarar en abril de 2025, y hoy enfrentando una segunda ronda de reclamaciones. “Una declaración que está reclamada es una declaración que no existe en el fondo”, admite Gonzalo Cruces, Seremi del Medio Ambiente de la Región Metropolitana.

“Una declaración que está reclamada es una declaración que no existe en el fondo”

Hay un conflicto que no aparece en ningún mapa de protección, porque ocurre fuera de sus límites. El estero Las Cruces, la entrada del sistema hídrico que alimenta al humedal, no está protegido. Ahí, desde 2022, opera una planta de tratamiento de aguas servidas. En abril de este año, el Tribunal Ambiental le anuló parcialmente el permiso. La empresa, Servicios Sanitarios San Antonio, no pudo comprobar que sus descargas no afectan al humedal. Fue una victoria para los vecinos, pero transitoria. La planta sigue funcionando mientras se rehace la evaluación.

Rodrigo Vallejos ve algo más grave que el litigio en curso: “Construir sobre el humedal hace desaparecer el humedal, y no hay vuelta atrás.” . Quilicura, dice, es una de las comunas con más rellenos ilegales del país. Cierra con una frase que resume la disputa completa: “El humedal de Quilicura puede ser la portada y la identidad de nuestra comuna.”

El tablero político: la ley en disputa

Mientras el caso de Quilicura se resuelve en tribunales, en el Congreso – a meses de instalado el gobierno de José Antonio Kast- se discute cambiar las reglas para todos los casos futuros.

El Boletín 18.275-12, ingresado al Senado en mayo de este año, propone dividir los humedales urbanos en tres categorías: indispensables, de transición, y de “compatibilidad urbana sustentable”. En las últimas dos décadas, el humedal ya no sería, por sí solo, un impedimento para construir, ni siquiera en un terreno como el estero Las Cruces, que acabamos de ver. 

Entre los cinco autores del proyecto está Paulina Núñez (RN), presidenta del Senado. “Este proyecto no nace para debilitar la protección de los humedales, sino para fortalecerla”, dice. “Hemos visto criterios distintos para delimitar humedales, interpretaciones contradictorias entre organismos públicos, conflictos judiciales.” Sobre Las Cruces es tajante: “El impacto ambiental no depende de dónde comienza una obra, depende del efecto que produce.” Pero deja una puerta abierta: si la redacción se presta para una lectura distinta, dice, está dispuesta a ajustarla durante la tramitación.

También le preguntamos por la contradicción con sus propios dichos de abril, cuando defendió esta misma ley en redes tras un choque público entre el ministro de Vivienda y el senador que la escribió. “Negarse a revisar una ley por haberla apoyado sería una mala forma de legislar”, responde.


El Seremi Gonzalo Cruces coincide sólo a medias. Para él, los humedales sí son prioridad de gobierno, pero el Estado “no debería ser el actor preponderante” en protegerlos.
Cree que ese rol debería ser de los privados, “como en los países desarrollados”. Sobre el proyecto de Núñez, sin embargo, dice no conocerlo: ”todo lo que sea legislativo pasa ya a nivel central”. Los temas de ley, explica, no son resorte de una Seremi regional.

“Aves en el Humedal de Quilicura” Galería Interactiva. 
Elaboración: Julissa Bravo

Elisa Muñoz vuelve siempre a lo mismo: “hay que conocer el humedal para no dejarlo morir”.

No habla de leyes ni de tribunales. Habla de los jóvenes que hoy caminan por el humedal como ella lo caminó de niña, y confía en que sean ellos quienes lo defiendan cuando a ella ya no le queden fuerzas.

“El humedal sigue teniendo vida y está pidiendo auxilio”, dice. “Es la última esperanza que tenemos del área verde en Quilicura. Si se interviene y desaparece, hay un mal indicio.”

No dice de qué. No hace falta.

Después de cuarenta años, sigue yendo. Esa es su respuesta.