“Flach ya no es lo mismo y los recortes precipitaron nuestra reducción”, dice Javier Godoy, director de la galería especializada en fotografía chilena latinoamericana, respecto de los efectos del recorte presupuestario implementado por el recién asumido gobierno en el ámbito cultural. El espacio que funcionaba en el barrio Lastarria debió adaptarse a esta nueva realidad que golpea a un sector particularmente sensible a estas fluctuaciones repentinas.
Si bien la medida afecta a todas las carteras del gabinete -justificada por la austeridad y el ahorro Fiscal-, es llamativo que el Ministerio de las Culturas estableció un recorte de casi 10%, superando con creces la exigencia de Presidente José Antonio Kast de reducir hasta en 3% el presupuesto de este año.
Hay un correlato entre estas prioridades y la narrativa que la actual administración desarrolló en la última campaña presidencial, destacando la poca importancia otorgada a este ámbito. El programa de gobierno de Kast aborda la cultura como valores y hábitos sociales que los chilenos debemos recuperar en nuestra convivencia; y como un área de inversión pública e infraestructura. En este último aspecto propone realizar el Plan Nacional de Inversiones Culturales 2026-2030, para construir, restaurar y activar espacios culturales en comunas que no tengan cobertura (link al programa).
En su primera cuenta pública -el 1 de junio pasado-, el mandatario se refirió al eje “cultura” durante tres minutos en un discurso que se extendió por 2 horas y 35 minutos. No hubo anuncios de fomento artístico, apoyo a creadores ni desarrollo patrimonial.
Aunque el concepto cultura tiene una baja frecuencia en todos los discursos inaugurales, comparado con economía y seguridad, el discurso de Kast es el único que lo subordina totalmente a la agenda de orden público, eliminando el componente de fomento creativo o derechos sociales que sí están presentes en los discursos de Sebastián Piñera (2018) y Gabriel Boric (2022).
Una vez formalizado el recorte, a través de un decreto firmado por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, la comisión de Cultura de la Cámara citó al ministro Francisco Undurraga a detallar la reducción y a explicar las prioridades y los criterios aplicados. Ayudado de fichas y planillas, el secretario de Estado detalló las unidades y programas más afectados enfatizando que la reducción presupuestaria era dolorosa, pero necesaria sin profundizar en la realidad que enfrentan artistas e instituciones que dependen de los fondos concursables y de las asignaciones.
De marzo a la fecha, el Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación vive una crisis interna marcada por renuncias de altos cargos, despidos de funcionarios y funcionarias clave para el funcionamiento del organismo y cuestionamientos a la gestión de la ministra Ximena Lincolao. Entre ellos, el compromiso de que no habría recortes en un ministerio cuya dotación depende casi por completo de funcionarios a contrata, contratos que deberán renovarse en noviembre de 2026.
La dimensión de esa advertencia se entiende al mirar el tamaño del propio ministerio. Desde su creación en 2019, la institución ha pasado de contar con 25 funcionarios a contrata a 108 en 2026, según datos de Transparencia Activa. En ese contexto, una reducción cercana al 30% de la dotación no solo implicaría una disminución de personal, sino que podría afectar la capacidad operativa de una de las carteras más pequeñas del Estado.
La renuncia
El 11 de mayo, sesenta días después de asumir el cargo, el subsecretario de Ciencia, Rafael Araos renunció al cargo. ¿El motivo? Se negó a firmar la desvinculación de cerca de 40 funcionarios (unidades clave y un porcentaje alto de la planta) solicitada por la ministra Lincolao para ajustarse a los recortes solicitados por La Moneda. La renuncia de Araos desencadenó la crisis al interior del organismo estatal, ya que su rol era ampliamente respaldado por las y los trabajadores del ministerio, y quien lo tuvo muy claro, fue Bárbara Freire, Presidenta de la Asociación de Funcionarios y Funcionarias del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación.
Pero si la incertidumbre afecta a quienes construyen las políticas científicas, la pregunta deja de ser laboral. Comienza a ser una pregunta de país, porque lo que está en juego no es solo la continuidad de equipos o programas. También lo es la capacidad del Estado para impulsar investigación, innovación y desarrollo en el largo plazo.
Las consecuencias de una decisión presupuestaria rara vez se perciben de inmediato. La ciencia trabaja con otros tiempos. Sus avances requieren años de investigación, colaboración y financiamiento sostenido. Pero cuando llegan, sus efectos alcanzan la salud, la educación, el medioambiente, la productividad y la calidad de vida de las personas.
Para comprender qué podría perder Chile si esa capacidad se debilita, primero hay que responder una pregunta fundamental: ¿Cuál sería el costo de no invertir en Ciencia?
Aunque gran parte de su trabajo ocurre lejos de la atención pública, el Ministerio de Ciencia cumple un rol estratégico en el desarrollo del país. Además de diseñar políticas para fortalecer la investigación y la innovación, también impulsa programas de divulgación científica y de formación de capital humano, áreas que, para la comunidad científica, son fundamentales para asegurar el desarrollo de las próximas generaciones. Sobre ese impacto reflexiona el Premio Nacional de Ciencias Naturales José Zagal.
Hasta ese momento, la crisis podía leerse en renuncias, recortes y cambios de autoridades. Pero detrás de esas decisiones también hay personas que enfrentan semanas de incertidumbre sobre su futuro laboral. ¿Qué efectos tiene esa incertidumbre cuando se prolonga en el tiempo? Isabel Puga, psicóloga, académica de la Universidad de Santiago y especialista en psicología clínica y salud mental, aborda las consecuencias que este tipo de escenarios puede tener en el bienestar emocional de las y los trabajadores.
Durante años, el trabajo de científicos y científicas transcurre lejos de la atención pública. En laboratorios, universidades y centros de investigación se desarrollan conocimientos cuyos resultados pueden tardar décadas en llegar. Pero cuando finalmente lo hacen, transforman la vida de las personas. Detrás de un tratamiento, una tecnología o una vacuna existe una cadena de investigación, colaboración y financiamiento que rara vez es visible para la ciudadanía. Para Bárbara Freire, uno de los ejemplos más claros de ese impacto es el desarrollo de la vacuna contra el virus respiratorio sincicial.
Los efectos de la ciencia suelen hacerse visibles solo cuando llegan a la vida cotidiana. Una vacuna que evita muertes, un tratamiento que mejora la calidad de vida o una tecnología que resuelve un problema concreto son el resultado de años de investigación, de equipos de trabajo y de una inversión sostenida en conocimiento. Sin embargo, cuando se discute el financiamiento de la ciencia, el debate suele centrarse en los recursos disponibles y no en aquello que esos recursos hacen posible. La pregunta, entonces, va más allá de un presupuesto: ¿qué pierde un país cuando deja de invertir en ciencia, tecnología e innovación?
Consultado por este reportaje, el Ministerio de Ciencia sostuvo que las decisiones adoptadas respondieron a un proceso de revisión interna y que las desvinculaciones se realizaron conforme a la normativa vigente. La subsecretaria de Ciencia, Carolina Rossi, aseguró que el objetivo fue resguardar tanto el funcionamiento de la institución como el trato hacia las personas involucradas.
“Trabajamos para que este proceso fuese lo más humano posible, analizando en detalle cada uno de los casos y ofreciendo acuerdos a las salidas, de acuerdo con la normativa vigente. Hoy el ministerio está concentrado en su trabajo y en sacar adelante sus prioridades y compromiso con la ciencia, la innovación y el buen uso de los recursos públicos.”
Las próximas semanas serán decisivas para el futuro del Ministerio de Ciencia. En noviembre deberán renovarse las contratas de gran parte de su dotación, mientras continúan las dudas sobre el alcance de los recortes y el destino de programas que hoy sostienen la investigación, la divulgación científica y la formación de capital humano.
Más allá de los nombres propios y de las diferencias al interior del ministerio, la discusión abre una pregunta que trasciende a un gobierno y a una administración. ¿Qué lugar ocupa la ciencia en las prioridades del país? Y, sobre todo, ¿cuál es el costo de debilitar una institucionalidad creada para pensar el desarrollo de Chile en el largo plazo?
Porque las consecuencias de una decisión como esta no siempre se ven al día siguiente. A veces tardan años en hacerse visibles. Y cuando finalmente aparecen, ya no afectan solo a quienes trabajan en un ministerio. Alcanzan a un país completo.
La principal promesa de campaña del presidente José Antonio Kast, mejorar la seguridad ciudadana, sigue en la retina de la ciudadanía. Pese a los anuncios y acciones del Gobierno, incluso a la caída de algunos delitos, la sensación de temor de las personas no cede.
Mayo 2026. Un vecino de San Miguel es testigo de cómo siete delincuentes entraron a la casa del expresidente del Tribunal Constitucional, Iván Aróstica.
Relato vecino de Iván Aróstica
Fuente: Radio Cooperativa
Tras el episodio, en el cual uno de los encapuchados apuntó directamente a la cabeza de Aristoca con una subametralladora, generando intercambio de disparos, la exautoridad detalló la violencia del ataque.
Fuente: Iván Aróstica en las afueras de su casa.
EL ÍMPETU DEL GOBIERNO
“Los vamos a perseguir, los vamos a encontrar, los vamos a juzgar, y los vamos a condenar”, prometió Kast en diciembre, durante su campaña.
A fines de marzo, a pocos días de asumir, instruyó un primer operativo masivo que detuvo a casi 3 mil prófugos de la justicia, ejercicio que repitió varias veces en sus primeros 100 días, tiempo en el cual incluso reemplazó a su ministra de Seguridad Pública, Trinidad Steinert, por uno de sus hombres de mayor confianza: Martín Arrau.
La seguridad fue el tema protagonista de la primera Cuenta Pública el pasado 1 de junio, donde reconoció que era una preocupación ciudadana y anunció intervención de barrios, control de incivilidades y apoyo a las policías.
“Hablemos de temas que le quitan el sueño a millones de chilenos. Comienzo por algo que le inquieta, le preocupa, le genera ansiedad y angustia a muchos chilenos: la seguridad. Y es algo compartido entre todos”, admitió Kast en el Congreso Pleno.
Y aunque las cifras de homicidios y delitos violentos ocurridos entre enero y mayo de este año bajaron en comparación con igual período del año pasado, la sensación de temor de la ciudadanía no cede.
Incluso el golpe a los bolsillos de las familias producto del alza de combustibles y el aumento del desempleo, no lograron desactivar la idea de que el principal problema del país es la falta de seguridad, lo que se ve reflejado sostenidamente en encuestas de opinión pública.
Regresar a casa de noche y caminar solo por el barrio son, según la encuesta Critera de julio 2026, los escenarios que provocan más temor en la ciudadanía.
Y, según la consultora española GECA, la crónica policial domina los noticieros centrales en Chile. Nadie se salva…. ni siquiera el ministro Arrau, a quien a días de asumir como ministro de Seguridad, le robaron en su predio agrícola en Ñuble.
Relato Martín Arrau, Ministro de Seguridad
Fuente: Ministerio de Seguridad Pública.
Martín Arrau, ministro de Seguridad Pública de Chile. Créditos: Ministerio de Seguridad Pública
Son miles los chilenos que, a diario, son víctimas de la delincuencia, profundizando más allá de los números la sensación de vulnerabilidad y temor, provocando incluso cambios de conducta.
Relato de Matías Swart, víctima de asalto. Créditos: Joaquín Hernández.
LA URGENCIA POR REDUCIR EL TEMOR
El desafío no es menor, advierten expertos. Más aún cuando cambian los fenómenos criminales, porque ello requiere implementar nuevas políticas públicas.
El sicariato, los secuestros extorsivos y los turbazos han escalado la violencia extrema, provocando mayor angustia en la gente.
Pía Greene, investigadora del Centro de Estudios de Seguridad y Crimen Organizado USS, sobre la percepción de la ciudadanía por la delincuencia en el país. Créditos: Jessica Henríquez.
El desafío, entonces, trasciende a las planillas de Excel y a los partes policiales. Incluso, a lo que diga el Gobierno.
En este escenario, el diseño del Sistema de Seguridad Pública con metas estratégicas claras a largo plazo, resulta fundamental.
Luis Codero, ex Ministro de Seguridad Pública de Chile, sobre la percepción de la ciudadanía por la delincuencia en el país. Créditos: Jessica Henríquez.
Porque mientras la calle siga respirando desconfianza, y la penumbra del temor dicte las rutinas de los barrios, cualquier victoria estadística seguirá siendo solo eso: un espejismo.
Imagen: Sebastián Pérez, Juegos Deportivos Nacionales y Paranacionales 2026 – Diego Martin/ATON Chile.
En medio del panorama fiscal definido como “complejo” por el gobierno, una dura decisión para miles de deportistas fue la suspensión de los Juegos Nacionales y Paranacionales.
Imagen:Juegos Nacionales y Paranacionales Temuco 2024. Foto: @MindepChile (X).
Los Juegos Nacionales y Paranacionales son un “megaevento multideportivo interregional, cuyo objetivo principal es generar una competencia deportiva de alto rendimiento, como parte del proceso de preparación de los deportistas nacionales”. Su realización ha sido apoyada por el Instituto Nacional del Deporte (IND), el Comité Olímpico de Chile (COCH), el Comité Paralímpico de Chile (COPACHI) y Chiledeportes, instituciones públicas que fomentan la actividad física en el país.
El evento se realiza año por medio desde el año 2013 con deportistas federados que buscan progresar. Son exponentes destacados, pero en su mayoría aún no forman parte del Alto Rendimiento.
Reúne en una sede a miles de deportistas, la última vez en 22 disciplinas, y sólo se canceló en 2021 a causa de la pandemia, retomándose en 2024. Sin embargo, la edición 2026 tampoco se realizó, esta vez debido a un recorte presupuestario resuelto por el gobierno de José Antonio Kast.
LA SUSPENSIÓN DE LOS JUEGOS NACIONALES Y PARANACIONALES
“En todos los ministerios hubo un recorte del 3%. Hicimos un estudio exhaustivo para decidir en qué íbamos a hacer el recorte para generar el menor impacto al deporte de alto rendimiento. Tras ese análisis, decidimos bajar los Juegos Nacionales y Paranacionales.”
Natalia Duco, Ministra del Deporte. 16 de mayo 2026.
El 3% menos de presupuesto ordenado significa restar $5.700 millones a la cartera. De ellos, $3.586 millones fueron destinados a la cancelación de los Juegos Nacionales y Paranacionales que debían realizarse en la Región Metropolitana. Traslados, hospedajes, alimentación, vestuario e infraestructura deportiva, entre otros ítems, totalizaban la cifra.
La medida dejó sin competir a más de 3.000 deportistas que esperaban la realización de los Juegos, programados inicialmente para este año. Particular frustración sintieron los exponentes de regiones lejanas a Santiago, que perdieron una gran oportunidad de mostrar sus aptitudes en la capital ante seleccionadores nacionales y competir a un nivel más alto del que acostumbran en su zona.
Tania Ramírez, entrenadora de rugby femenino en Arica, remarcó la importancia de los Juegos para quienes están en la puerta norte de Chile.
Para Tania, la prueba del desarrollo que empuja este evento es la experiencia de Antonieta Badilla, que pudo internacionalizar su carrera y hoy juega en el rugby brasileño.
En el otro extremo de nuestro país, el judoca Sebastián Pérez, que ha ganado medallas continentales y luchó en los Juegos Panamericanos Santiago 2023, nos agregó desde Aysén que, si bien en su caso los Juegos Nacionales tuvieron una influencia relativa, para sus coterráneos era un certamen valioso.
Si bien, por número de deportistas, la Región Metropolitana captura la mayoría de las medallas en cada edición de los Juegos, es innegable el aporte y competitividad que suman los exponentes del resto del país.
DOBLE ESFUERZO CON GUSTO A POCO
Otro perjuicio fue el sufrido por los deportistas con discapacidad. Las competencias paranacionales no fueron consideradas en los albores de los Juegos, pero paulatinamente se han integrado a la pauta, otorgándoles una oportunidad de competir muy superior a la de los campeonatos que se disputan durante el año.
Para Gustavo Palmieri, campeón nacional de tenis de mesa paralímpico, esta instancia significó una oportunidad para ser tratado como un deportista profesional.
Así lo confirma el entrenador de paranatación Nicolás Parra, profesor de la Unidad de Ejercicio y Deporte Adaptado (UDEA) de Teletón:
La participación ha crecido desde que los deportistas paralímpicos se integraron a los Juegos en 2015. Durante la edición 2024 se hicieron presentes en 6 disciplinas: para-tenis de mesa, para-powerlifting, para-natación y para-atletismo en damas y varones, básquetbol en silla de ruedas 3×3 fue sólo femenino, y el mismo deporte en versión masculina 5×5.
UNA IDEA PARA SALVARLOS QUE NO SE USÓ
La cancelación de los Juegos no tuvo unanimidad en la decisión. Así lo aseguraron fuentes del Ministerio del Deporte, como también integrantes del Comité Olímpico de Chile. De otro modo, funcionarios regionales de Chiledeportes nos revelaron que, pese al valor del evento, los fondos no invertidos permitieron una estabilidad laboral en las oficinas, que hubiese peligrado en caso de usarse los recursos.
Con más determinación, el ex Jefe de Gabinete del IND, y funcionario por 30 años en diversos roles de la organización, Pedro Lira, calificó negativamente la cancelación de los Juegos 2026
Lira fue uno de los creadores de los Juegos tras viajar a Colombia y aprender en terreno como en ese país el desarrollo deportivo iba de la mano de políticas que fomentaban la competencia y realización de eventos nacionales. A su juicio, bastaba con reducir fondos en infraestructura para destinar ese dinero a la realización de los Juegos 2026 en Chile.
Pese a que nunca participó en los Juegos, pues cuando se iniciaron ya era una atleta de élite, la ahora ministra Natalia Duco asegura empatizar con los deportistas que se quedaron con las ganas de estar este año. Por otro lado, el subsecretario de Deportes, Andrés Otero, aclaró que debieron priorizar la inversión atendiendo el financiamiento de otras competencias como los Juegos Escolares o las becas Proddar a deportistas destacados.Esto debido al creciente costo de los Juegos Nacionales y Paranacionales.
La autoridad añadió que en la modalidad “todo competidor” hay otros eventos en el calendario que pueden suplir la actividad suspendida.
Otero agrega que no alcanzaron a licitarse marcas para proveer a los deportistas durante los Juegos, así como tampoco ellos gozan en esta etapa de auspicios cuantiosos.
Más allá de lo comercial, los procesos competitivos quedaron discontinuados para cientos de exponentes. Al mismo tiempo, la detección temprana de talentos para el deporte chileno perdió una valiosa oportunidad.
Razones más o razones menos, una vez más los criterios económicos le ganaron al afán de superación de un grupo que soñaba, algún día, con representar a Chile. Deportistas que se se ilusionaban con saltar a un nivel mayor, que tienen sus mayores anhelos cerca del Alto Rendimiento, pero que tendrán que seguir esperando a que les descubran en otra ocasión.
Hay transformaciones que sólo el tiempo revela. Ocurren en silencio, lejos de los titulares, de los trending topics y de los virales en redes sociales, hasta que una imagen del pasado nos recuerda que el paisaje ya no es el mismo. El Humedal de Quilicura guarda una de esas historias.
El Estado de Chile ha declarado más de cien humedales urbanos desde 2020, pero buena parte de esas declaraciones hoy están en disputa, desde el Congreso, los privados y el propio Gobierno. Este es uno de esos casos.
Por: Julissa Bravo, Matías Córdova, Paz Díaz, Daniel Moraga
“El Humedal era mi guarida, era nuestro lugar”
Las manos de Elisa Muñoz se mueven rápido mientras trabaja la totora para hacer un posa olla. Dobla y tuerce la planta. Este gesto lo lleva haciendo por más de cuatro décadas, desde que su hermano la llevó por primera vez al Humedal de Quilicura a cortar totora.
Elisa ha vivido sus 58 años en Quilicura. La comuna que ella recuerda de cultivos, caminos extensos y agua limpia, hoy está llena de fábricas, bodegas y más recientemente, los primeros data centers. El humedal que fue su patio de niña enfrenta hoy presiones simultáneas: la sequía, el avance de privados sobre el territorio, demandas en tribunales y un proyecto en el Congreso que busca redefinir cuánto de él queda protegido.
Entrevista con Elisa Muñoz. Quilicura, Chile. Elaboración: Julissa Bravo
Elisa le dice “guarida”. Antes de seguir su historia, vale la pena preguntarse ¿Qué es, en rigor, un humedal y por qué le importa a una ciudad entera?.
Un humedal es ante todo, agua. Ese es el elemento que sostiene todo lo demás. “Hay distintas especies asociadas a la vida del humedal”, explican Francisco Llanquín, biólogo ambiental, y Francisco Gómez, ingeniero civil ambiental, de la Fundación Kennedy, una organización chilena que desde 2004 trabaja en la protección de estos ecosistemas realizando trabajos de conservación y educación.
¿Por qué importa tanto? Un humedal urbano es un pulmón verde en medio de la ciudad que aporta a la biodiversidad. En Quilicura conviven ahí coipos, totora, y aves como el pájaro siete colores —el mismo que inspiró a Fiu, la mascota de los Juegos Panamericanos Santiago 2023—. También regula la temperatura y actúa como una esponja natural. Absorbe el agua de las lluvias y evita inundaciones, según explican desde la Fundación Kennedy.
La protección de estos ecosistemas no es una idea nueva ni de un sólo sector político. Chile firmó la Convención Ramsar, el tratado internacional que reconoce los humedales en 1971, bajo el gobierno de Salvador Allende, y la ratificó diez años después, en dictadura.
Eso, en el papel. En el terreno, el Humedal de Quilicura se transformó año tras año y las imágenes lo muestran mejor que cualquier cifra.
Comparación del humedal de Quilicura entre 2003 y 2025, que evidencia cambios en el entorno urbano. Fuente: Elaboración de Julissa Bravo con imágenes de Google Earth.
En dos décadas, el paisaje cambió en 180 grados. De una zona que podía confundirse con un bosque del sur de Chile a una que hoy parece sacada del norte grande. No hay un sólo responsable de ese cambio, hay varios procesos ocurriendo al mismo tiempo.
La primera es el clima.El estero Las Cruces depende de las lluvias de invierno, y la zona central acumula más de una década de sequía. Chile vivió hace poco uno de los temporales más intensos en décadas, pero un episodio extremo no compensa años de déficit hídrico.
La segunda amenaza es menos visible. Las inundaciones de 2023 y 2024 arrastraron la basura acumulada en la cuenca y, según la Fundación Kennedy, la población de coipos prácticamente desapareció por un tiempo. Recién ahora comienza a recuperarse.
La tercera es el crecimiento urbano e industrial. Para Elisa, las nuevas construcciones desviaron aguas que antes llegaban sin obstáculos. Francisco Llanquín, de la Fundación Kennedy, matiza: “No es el humedal versus el desarrollo. Es cómo se compatibiliza.”
¿Por qué un humedal termina en tribunales?
“Humedales urbanos en Chile: entre la protección legal y la presión inmobiliaria” Línea de tiempo interactiva. Fuentes usadas aquí. Elaboración: Daniel Moraga
Desde la Municipalidad reconocen que el humedal de Quilicura vive bajo una presión constante. Los privados, dueños de los terrenos, quieren sacarle provecho económico. La amenaza principal no es que alguien construya, es que los propietarios se nieguen a reconocer el terreno como humedal.
“¿Perdieron el terreno los privados?”, se le pregunta a Felipe González, director de gestión ambiental de la comuna. “No lo perdieron, pero ganaron un valor de conservación”, dice. Mientras el litigio siga abierto, nadie puede hacer nada con ese suelo. “El que se ve perjudicado es el humedal”, continúa el funcionario.
Rodrigo Vallejos tenía dieciséis años cuando caminó por el humedal por primera vez, a tomar una muestra de agua para un electivo de biología. “Hay que conocer para proteger”, dice hoy, después de más de siete años en Resistencia Socioambiental de Quilicura y parte de la Red de Humedales.
Rodrigo Vallejos en el Humedal de Quilicura, sector San Luis Norte Imagen: Julissa Bravo
Esa presión ciudadana ayudó a que el humedal se declarara en 468,4 hectáreas, un proceso que lleva cinco años sin lograr sostenerse. Declarado en 2021, reclamado por tres empresas y un grupo de propietarios, retrotraído, vuelto a declarar en abril de 2025, y hoy enfrentando una segunda ronda de reclamaciones. “Una declaración que está reclamada es una declaración que no existe en el fondo”, admite Gonzalo Cruces, Seremi del Medio Ambiente de la Región Metropolitana.
“Una declaración que está reclamada es una declaración que no existe en el fondo”
Hay un conflicto que no aparece en ningún mapa de protección, porque ocurre fuera de sus límites. El estero Las Cruces, la entrada del sistema hídrico que alimenta al humedal, no está protegido. Ahí, desde 2022, opera una planta de tratamiento de aguas servidas. En abril de este año, el Tribunal Ambiental le anuló parcialmente el permiso. La empresa, Servicios Sanitarios San Antonio, no pudo comprobar que sus descargas no afectan al humedal. Fue una victoria para los vecinos, pero transitoria. La planta sigue funcionando mientras se rehace la evaluación.
Rodrigo Vallejos ve algo más grave que el litigio en curso: “Construir sobre el humedal hace desaparecer el humedal, y no hay vuelta atrás.” . Quilicura, dice, es una de las comunas con más rellenos ilegales del país. Cierra con una frase que resume la disputa completa: “El humedal de Quilicura puede ser la portada y la identidad de nuestra comuna.”
El tablero político: la ley en disputa
Mientras el caso de Quilicura se resuelve en tribunales, en el Congreso – a meses de instalado el gobierno de José Antonio Kast- se discute cambiar las reglas para todos los casos futuros.
El Boletín 18.275-12, ingresado al Senado en mayo de este año, propone dividir los humedales urbanos en tres categorías: indispensables, de transición, y de “compatibilidad urbana sustentable”. En las últimas dos décadas, el humedal ya no sería, por sí solo, un impedimento para construir, ni siquiera en un terreno como el estero Las Cruces, que acabamos de ver.
Entre los cinco autores del proyecto está Paulina Núñez (RN), presidenta del Senado. “Este proyecto no nace para debilitar la protección de los humedales, sino para fortalecerla”, dice. “Hemos visto criterios distintos para delimitar humedales, interpretaciones contradictorias entre organismos públicos, conflictos judiciales.” Sobre Las Cruces es tajante: “El impacto ambiental no depende de dónde comienza una obra, depende del efecto que produce.” Pero deja una puerta abierta: si la redacción se presta para una lectura distinta, dice, está dispuesta a ajustarla durante la tramitación.
También le preguntamos por la contradicción con sus propios dichos de abril, cuando defendió esta misma ley en redes tras un choque público entre el ministro de Vivienda y el senador que la escribió. “Negarse a revisar una ley por haberla apoyado sería una mala forma de legislar”, responde.
El Seremi Gonzalo Cruces coincide sólo a medias. Para él, los humedales sí son prioridad de gobierno, pero el Estado “no debería ser el actor preponderante” en protegerlos. Cree que ese rol debería ser de los privados, “como en los países desarrollados”. Sobre el proyecto de Núñez, sin embargo, dice no conocerlo: ”todo lo que sea legislativo pasa ya a nivel central”. Los temas de ley, explica, no son resorte de una Seremi regional.
“Aves en el Humedal de Quilicura” Galería Interactiva. Elaboración: Julissa Bravo
Elisa Muñoz vuelve siempre a lo mismo: “hay que conocer el humedal para no dejarlo morir”.
No habla de leyes ni de tribunales. Habla de los jóvenes que hoy caminan por el humedal como ella lo caminó de niña, y confía en que sean ellos quienes lo defiendan cuando a ella ya no le queden fuerzas.
“El humedal sigue teniendo vida y está pidiendo auxilio”, dice. “Es la última esperanza que tenemos del área verde en Quilicura. Si se interviene y desaparece, hay un mal indicio.”
No dice de qué. No hace falta.
Después de cuarenta años, sigue yendo. Esa es su respuesta.